Prueba
LA NUEVA EVANGELIZACIÓN….. ¿CÓMO TENDRÍA QUE SER ..…?" por el P. Gregorio Iriarte o.m.i.
0 comentarios- de una Iglesia a la defensiva, a una Iglesia propositiva;
- de una Iglesia clerical, a una Iglesia más laical
- de una Iglesia pasiva, a una Iglesia misionera;
- de una Iglesia sacramentalista, a una Iglesia proclamadora del kerigma;
- de una Iglesia recelosa frente a la post-modernidad, a una Iglesia transformadora de esa misma realidad.
- tiene que estar más presente Jesús que la Ley;
- tiene que haber más mensaje evangélico que moralismos;
- debe estar más presente el concepto del “ Reino” que el de Iglesia-.institución;
- tiene que haber más adhesión “ Alguien” (la persona de Jesús) que no a “algo” (doctrina).
- Y añade Aparecida:
- Ser verdadero discípulo de Cristo es nuestro ideal, nuestro programa de vida, conocer a Él es nuestro gozo, seguirle es una gracia y transmitir ese tesoro a los demás es el encargoo de quien nos ha llamado y elegido” (D.A. n 29).
- Para lograrlo conviene recurrir al “método inductivo“, denominado popularmente: “Ver. Juzgar. Actuar”.
- Este método implica:
Los psicólogos y pedagogos insisten, actualmente, en el desarrollo de la “inteligencia emocional” como factor indispensable para lograr una personalidad equilibrada y positiva, preparada para triunfar en la vida.
¿Qué se entiende por “inteligencia emocional”…? ¿Qué es la emoción…?
Cuando hablamos de lo emocional nos estamos refiriendo a los sentimientos y a toda esa complejidad que constituyen nuestros estados psicológicos: confianza, optimismo, autoestima, alegría , amor, simpatía, orgullo, temor, tristeza, depresión, ansiedad, envidia, culpabilidad…etc.
La psicología moderna ha profundizado y diversificado el concepto de “inteligencia” que, lamentablemente, ha sido considerado, por desgracia, en forma muy estática y despersonalizada.
Tradicionalmente, en la mayoría de los centros educativos de Bolivia se mide a la inteligencia por el “cociente intelectual”. Sin embargo, actualmente, a ese medidor es considerado como reductivo, parcial y totalmente insuficiente.
Inspirados en él, muchos educadores llegaban a dictaminar, con absoluta seguridad, que “quien no es buen alumno en matemáticas, no es inteligente” o que “los alumnos que no aprueban el examen de aritmética en primaria, no triunfarán en sus estudios ….etc.
La rica complejidad del ser humano con sus enormes posibilidades queda reducida, según esa empobrecedora concepción a un regalo de la naturaleza. Es un juzgar a la inteligencia en forma mecanicista y perjudicial, totalmente alejada de la psicología humana y de la auténtica pedagogía.
El nuevo concepto educativo no subestima la inteligencia lógico-matemática pero no aísla el “cociente intelectual” de las emociones y los sentimientos. Más bien trata de poner a esta es una visión muy racional al servicio de lo emocional.
El “test del cociente intelectual”, así como la mayoría de los sistemas de calificación escolar, caen en un negativo reduccionismo educativo al limitar la formación al área de lo cognoscitivo.
De este modo, la “educación” queda reducida a una mera “instrucción”.
Son muchos los análisis que se han realizado para ver cuáles son los alumnos que triunfan en la vida. Últimamente se ha comentado mucho a nivel mundial por qué un mal alumno como era Steve Jobs, el genio del Aples, ha podido crear más de 300 nuevas patentes para el desarrollo de la tecnología moderna.
“El genio no nace, sino que se hace” dice un refrán popular. Esto es lo que viene a corroborar la moderna psicología. El secreto está en la capacidad de motivarse, en la capacidad de pensar, de autoestima, en la auto disciplina, en la confianza y el dominio de sí mismo. Hay que desarrollar la conciencia del propio poder y creer en uno mismo. Este es el secreto de éxito.
Toda verdadera educación, tanto familiar como académica, debe dar al educando confianza de poder y confianza en sí mismo. Los textos y los profesores deben ser estímulos y colaboradores eficaces pero el sujeto y protagonista del propio desarrollo personal y social es el educando.
La inteligencia emocional y la inteligencia cognoscitiva deben avanzar unidas en todo el proceso educativo. Es, por lo tanto, de absoluta necesidad ampliar el concepto que tenemos de inteligencia para que la educación asuma y desarrolle a la persona del alumno en forma holística e integral.
La meta del ser humano está en desarrollar plenamente todas sus potencialidades. Es decir, está en llegar a ser “él mismo” en todas las dimensiones de su existencia.
Para ello hay que desarrollar una mayor confianza en uno mismo y una auténtica autoestima. Esta es la gran meta que tiene ante la sociedad, ante a su propia conciencia y ante Dios. Lo que profundamente nosotros queremos es lo que Dios quiere de nosotros y para nosotros.
Muchos ven una contradicción en ello y piensan que la autorrealización es contraria al camino cristiano de negación de sí mismo. Sin embargo, no existe tal contradicción. Lo que importa es lograr una plena realización personal no centrada ni cerrada dentro de los estrechos marcos del egoísmo.
Debemos lograr la imagen de nuestro “yo verdadero” que es la imagen que Dios ha querido hacer de nosotros. Para ello debemos fomentar en nuestro interior una total confianza en nosotros mismos.
La negación de sí mismo no es lo contrario a la autorrealización personal. Lo que realmente excluye la realización plena de nuestro proyecto ideal de vida es nuestro propio egoísmo: ese dar vueltas y más vueltas sobre nosotros mismos, con un obsesivo “ego” que busca única y exclusivamente el propio éxito y el propio bienestar.
Se trata, por lo tanto, de dar pasos decisivos para dominar ese “ego obsesivo” y dar paso al auténtico amor a nosotros mismos. Es decir, a la autoestima.
Nos lo dice el propio Jesús: El ideal de perfección está en “amar a Dios sobre todas las cosas Y AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO”:(Mc.12,29) Quiere decir que el amor a nosotros mismos es totalmente legítimo y positivo siempre que esté abierto al amor y a la solidaridad con los demás.
Por lo tanto, está claro que nuestro principal enemigo es el “yo egoísta” que excluye en todo al hermano y que no piensa más que en uno mismo, haciendo de los demás peldaños para el propio y exclusivo éxito.
Si confiamos en Dios, se acrecienta también la confianza en nosotros. Sentimos que tenemos en Él un fundamento firme. Esto nos otorga confianza a pesar de todos nuestros problemas y fracasos.
Quiere decir que el camino hacia la plena realización mía me exige distanciarme del “yo egoísta”. Debo decir continuamente “no” al ego. Tengo que distanciarme de todo lo que él me exige y liberarme de su predominio y de sus constantes exigencias ególatras.
Cuando logramos que nuestra vida se abra a los demás en una auténtica actitud de servicio, fluye en nosotros la alegría del vivir: nos sentimos útiles para todos los que nos rodean.
Muchas veces nos encerramos en los estrechos límites de “nuestro yo” y no llegamos a descubrir la fuerza y las grandes posibilidades de solidaridad que hay en nosotros. Muchos tienen miedo a salir de su propio caparazón y perder el control de sus proyectos personales y de sus compromisos. Puede ser a veces justificada esa actitud.
En realidad, nos encontramos siempre frente a dos polos: la entrega total hacia los demás y el deseo de centrarnos sobre nosotros mismos; entre la apertura plena hacia los otros y los límites que yo impongo para preocuparme de lo mío. El ideal es sentirse plenamente realizado en el servicio y en la solidaridad con todos nuestros hermanos/as, especialmente con los más necesitados de nuestro afecto y nuestra ayuda. Ello se convertirá en el mejor regalo para nosotros mismos y en fuente de felicidad personal.
En el Sermón de la Montaña, según Lucas, dice Jesús: “A ustedes que me escuchan yo les digo: Amen a sus enemigos y traten bien a los que les odian; bendigan a los que los maldicen, recen por los que los injurian. Traten a los demás como quieren que ellos les traten a ustedes. Si aman sólo a los que les aman ¿qué mérito tienen?... También los pecadores aman a sus amigos. Si hacen el bien a los que les hacen el bien ¿qué mérito tienen?… También los pecadores lo hacen. Si prestan algo a quienes se lo pueden restituir ¿qué mérito tienen?.... También los pecadores prestan para cobrar otro tanto. Por el contrario, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio. Así será grande su recompensa y serán hijos del Altísimo, que es generoso con ingratos y malvados” (Lucas 6, 31-35)
Si hacemos el bien a los demás por cálculo egoísta no sentiremos satisfacción ni alegría. Pero si somos generosos sin esperar recompensa entonces fluye la vida y ella es nuestra recompensa en ésta y en otra vida. En la medida en que nos abrimos a los demás, nos vamos liberando de nuestro egocentrismo.
Aunque son muy pocos en el mundo los que se declaran ateos, llama la atención, sin embargo, la variedad de conceptos y de imágenes que los creyentes tienen acerca de Dios y de su relación con nosotros. No solo son variadas esas respuestas sino que, no pocas veces, aparecen como contradictorias.
Exponemos a continuación, en una apretada síntesis, esa variedad de imágenes que los que se dicen creyentes tienen acerca de Dios.
1.- Imagen de un Dios Todopoderoso. Para muchas personas Dios es el dueño y señor del universo. Imaginan a Dios como una divinidad lejana, misteriosa y la relación con Él es de fría sumisión y reverencia.
2.- El Dios Justo-Juez: Para otros, Dios es un ser que lo controla todo y lleva en cuenta nuestros pecados, que castiga todo lo malo y premia todo lo bueno. Es un Dios severo, expresión de una justicia implacable.. Esta imagen de Dios está muy presente aún dentro de quienes se definen como católicos practicantes. El famoso entrenador del Real Madrid, Maurinho, hombre muy franco, cuando los periodistas le preguntaron por sus temores ante un partido difícil, él les contestó: “Yo solo le temo a Dios”. Son muchas las personas que han desarrollado una relación de temor ante Dios, convencidos de que esa es la actitud correcta y el principal factor para que "la gente se porte bien".
3.- El Dios Mágico. Para estas personas es Dios quien puede y debe solucionar nuestros problemas. A Él acceden muchos cristianos buscando socorro y soluciones para todos los grandes problemas de la vida. Es el Dios de los favores, el Dios de los milagros. Para lograrlo piensan que primero hay que “comprar su voluntad” a través de sacrificios y de oraciones milagrosas que son como sortilegios. Es el Dios generoso y compasivo al que hay que saber conquistar para que nos escuche y nos ayude..
4.- El Dios como apoyo personal. Las personas comprendidas en este sector tiene una relación con Dios más interiorizada que las del anterior grupo. Es el Dios que nos ofrece consuelo ante los problemas más graves de la vida. Ante Él exponen sus penas y encuentran gran alivio. Son personas que desarrollan una gran confianza en ese Dios que les sirve de “paño de lágrimas”.
5.- El Dios solitario. Es el Dios de los que afirman con cierta actitud arrogante: “Yo creo en Dios pero no creo ni en la Iglesia, ni en los curas”. Es la imagen de un Dios cerrado sobre sí mismo. Desligan a Dios de toda institucionalidad. Es un Dios solitario y aislado frente a la complejidad de los desafíos que la gente tiene que enfrentar en su vida.
6.- El Dios-amigo. Entre la juventud, sobre todo, se ha ido desarrollando la idea muy positiva de un Dios cercano con el que queremos establecer unas relaciones de verdadera amistad. La relación con el Jesús del Evangelio, con el Jesús histórico les lleva a desarrollar el sentido de amistad, de confianza y de cercanía. La enseñanza religiosa en muchos colegios y en ciertas catequesis más actualizadas van promoviendo unas actitudes personales más de acuerdo con todo el mensaje de Jesús.
7.- El Dios-Amor. Es el Dios de la misericordia que nos ama a todos y perdona todos nuestros pecados. Es la firme confianza en la voluntad salvífica de Dios que abarca a todas las personas, a todos los pueblos y a todas las religiones. Es el Dios cuya esencia es amor. El Dios de la gratuidad, que nos ama y perdona sin que merezcamos su amor y su perdón, nos salva por su misericordia.
Cuando el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, en Madrid, se acercó donde se hallaban en distintos grupos de “indignados” pertenecientes al “Movimiento 15-M,” después de pedir autorización al grupo para hacer uso de la palabra, comenzó diciendo:“Yo también estoy indignado. En realidad, todos estamos indignados….”
Por esas sorpresas que a veces nos depara la vida, tuve la suerte de participar, de algún modo, en el “Movimiento 15-M“ por las calles de Madrid el domingo 24 de julio.
Relato brevemente mis impresiones que fueron muchas y muy sorprendentes:
Pude caminar junto a una enorme multitud (la policía calculó en unos 35.000) en un pacífico y lento desplazamiento desde la Estación de Atocha hasta la Puerta del Sol, pasando por la Plaza de la Cibeles.
Por decisión del grupo no había ni alcohol, ni piedras, ni palos…. Nada de amenazas contra nadie, pero eso sí, tratando en todo momento de identificar a los causantes de la crisis ético-financiera que vive nuestro planeta. Una crisis que, según el grupo, “es mundialmente ética y consecuentemente política y económico-financiera.”
Quizás, lo que mejor puede explicarnos este sorpresivo y creciente movimiento es el leer los miles de mensajes que exhibían. En la marcha en la que yo participaba, eran cientos, quizás miles las pancartas de distintas dimensiones y colores, todas ellas redactadas con una clara finalidad didáctica y con gran sentido del humor. El mensaje que intentaban transmitirnos no se basaba en solemnes discursos sino en esa multitud de letreros que avanzaban en forma lenta y pacífica sobre las cabezas de los participantes y que nos querían transmitir. Pude lograr retener en mi memoria algunos de esos mensajes:
“Esto no es crisis: es estafa”. “Pueblo manso, pueblo esclavo”. “Vamos lento porque vamos lejos”. “Más Estado, menos mercado”. “El consumismo nos consume”. “Más pan, menos 'chorizos'” (corrupción)…
Las pancartas nos hablaban de los temas de más actualidad: medio ambiente, crisis ecomómico-financiera, problemas sociales, educativos, internacionales, culturales… Muchos de ellos se referían a la violencia sexual, al machismo, a la corrupción, a la extrema pobreza, a la falta de equidad, a la desocupación, a la fuga de capitales, a los “paraísos fiscales”….
Quizás la exigencia de una democracia real, con una crítica mordaz a los partidos políticos y al fracaso del modelo económico –financiero mundial, terriblemente egoísta e irresponsable, fueran los temas más presentes y más criticados.
Insistían los mensajes en que el ser humano en nuestra sociedad ya no es sujeto y protagonista, que ha dejado de ser el objetivo principal de la política y de la economía. La obsesión actual es el poder y la máxima ganancia económica y nada más…
Cuando la marcha llegó al frente del Banco Central de España se detuvo como por instinto. Hubo un momento de profundo silencio. De pronto alguien lo interrumpió gritando por el megáfono. “La Cueva de Alí Baba” y toda la multitud, como movida por un misterioso resorte de identidad de ideales comenzó a clamar: “Aquí está, aquí está, la Cueva de Alí Babá”…
Algo muy parecido sucedió al pasar ante el edificio de la Cámara de Diputados. Alguien gritó: “Estos no nos representan” y la multitud repitió hasta el cansancio: “No nos representan, no nos representan…”.
A muchos les queda la duda de que este movimiento denominado 15-M vaya a tener éxito. Sin duda que no les faltan razones para desconfiar. Sin embargo, no es esa mi opinión personal. Yo creo que va a tener gran influencia, no solo en España sino, sobre todo, en Europa, ya que expresa en forma pacífica, pero a la vez clara y decidida, lo que la inmensa mayoría de la gente piensa y quiere, más allá de su pertenencia política, religiosa o étnica.
En efecto, la crisis que vivimos no es solo económica-financiera: es, ante todo, una crisis de valores que se expresa de mil formas negativas y deprimentes en toda la sociedad mundial.
Aunque no se ha aclarado todavía el liderazgo en este movimiento tan espontáneo, sin embargo, sí se ha logrado aceptar que sus propuestas lleguen hasta el Parlamento y hasta Bruselas. También se ha logrado consenso mínimo para establecer algunas bases organizativas como, por ejemplo:
- No pactar con los partidos políticos.
- Lograr una reforma profunda del sistema electoral.
- Reclamar una democracia directa y real en toda Europa.
- Propiciar una legislación que castigue la corrupción y que favorezca la trasparencia política.
- Cambiar las leyes electorales aceptando que la opinión pública pueda borrar de las listas electorales a los candidatos que se les conoce como corruptos y explotadores.
- Llevar hasta el Congreso Europeo las propuestas más importantes en cuestión de educación, de ecología, de igualdad económica y de género, de creación de fuentes de trabajo… etc.
- Caminar en pequeños grupos desde distintos países hasta Bruselas para llegar el 17 de septiembre.
- Se decidió también el que la próxima reunión masiva se realizará en Madrid el 15 de octubre.
Ante la multitud de pancartas que contemplaba, me entró la curiosidad de saber si la Iglesia estaba, de algún modo, presente en este gran acontecimiento de enorme gravitación, consciente, sobre todo, que en él se expresa de un modo muy gráfico y didáctico toda la riqueza evangélica que la Iglesia Católica ha desarrollado a través de la llamada “Doctrina Social de la Iglesia”.
Pude constatar, no sin decepción de mi parte, que no había ninguna pancarta que expresara la presencia de algún movimiento social católico. No percibí nada que pudiera indicar su presencia. El movimiento de los “indignados” era y es eminentemente cívico. No obstante, quizás nunca se ha dado en nuestra sociedad un movimiento de carácter cívico tan masivo y que haya expresando con tanta fuerza y claridad, los contenidos de la enseñanza social de la Iglesia y los mensajes de nuestros Obispos.
Sentí en mi interior una profunda frustración y me dije para mí mismo: ¡“Que pena: estás solo, tremendamente solo…!!! ”.









