Prueba

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1.- Centralidad de Jesús y su Mansaje
2.- Con una metodología inductiva
3.- Superando los contenidos moralizantes
4.- Sin detenerse en lo meramente doctrinal
5.- En diálogo con el mundo de mano con el laicado. 
 
El día 11 del próximo mes de octubre es la fecha señalada para que en todos los países del mundo se inicie un dinámico proceso misionero que ha tomado el nombre de “La Nueva Evangelización”.
Con relación a los contenidos doctrinales así como en relación a la metodología evangelizadora se dan distintas propuestas,. Dada la transcendencia que, sin duda, ha de tener este gran proyecto evangelizador exponemos algunas ideas, tanto en relación a los contenidos, como en el tema de la metodología. 

 
1.- Centralidad de Jesús y su Mensaje 
 
Lo más importante es, sin lugar a dudas, un encuentro personal con el Jesús histórico, con el Jesús del Evangelio.” Debe ser, nos dice el Doc de Aparecida, : un encuentro personal con Jesucristo, una experiencia religiosa profunda e intensa, un anuncio kerigmático y el testimonio personal de los evangelizadores, que lleve a una conversión y a un cambio integral de vida” (D.A. 226).
 
Para lograrlo es necesario poner a Cristo en el centro de nuestra vida y en el centro del proyecto evangelizador:

* tiene que estar más presente Jesús que la Ley,
* tiene que haber más mensaje evangélico que moralismos;
* tiene que estar más presente el concepto del Reino que la Iglesia - institución;
* tiene que haber más adhesión a “Alguien” (la persona de Jesús) que a “algo” (la doctrina).
Ser verdadero discípulo de Cristo es nuestro idea y, nuestro programa de vida. Conocer a Cristo es nuestro gozo, seguirle es una gracia y transmitir ese tesoro a los demás es el encargo de quien nos ha llamado y elegido” (D.A. n 29).
Es necesario, en el momento actual pasar:
  • de una Iglesia a la defensiva, a una Iglesia propositiva;
  • de una Iglesia clerical, a una Iglesia más laical
  • de una Iglesia pasiva, a una Iglesia misionera;
  • de una Iglesia sacramentalista, a una Iglesia proclamadora del kerigma;
  • de una Iglesia recelosa frente a la post-modernidad, a una Iglesia transformadora de esa misma realidad.

2-. Con la metodología inductiva

Para lograr los objetivos propuesto s es muy conveniente recurrir al “método inductivo”, denominado popularmente: Ver - Juzgar - Actuar.
Este método implica...
Percibir a Dios presente en la historia de los pueblos y en la vida de cada persona.
El Documento de Aparecida nos dice que:
en nuestra Iglesia debemos ofrecer a todos nueros fieles
un encuentro personal con Jesucristo, una experiencia religiosa profunda e intensa, un anuncio kerigmático y el testimonio personal de los evangelizadores, que lleve a una conversión y a un cambio integral de la vida (D.A. n 226).
Debemos, por lo tanto, en el momento actual, pasar:
- de una Iglesia a la defensiva, a un Iglesia propositiva;
- de una Iglesia clerical, a una Iglesia más laical;
- de una Iglesia pasiva, a una Iglesia misionera;
- de una Iglesia sacramentalista, a una Iglesia proclamadora del kerigma;
- de una Iglesia recelosa frente a la post-modernidad, a una Iglesia transformadora de esa misma realidad.

Para lograrlo hay que poner a Cristo en el centro del nuestra vida y en el centro de nuestra evangelización:
  • tiene que estar más presente Jesús que la Ley;
  • tiene que haber más mensaje evangélico que moralismos;
  • debe estar más presente el concepto del “ Reino” que el de Iglesia-.institución;
  • tiene que haber más adhesión “ Alguien” (la persona de Jesús) que no a “algo” (doctrina).
  • Y añade Aparecida:
  • Ser verdadero discípulo de Cristo es nuestro ideal, nuestro programa de vida, conocer a Él es nuestro gozo, seguirle es una gracia y transmitir ese tesoro a los demás es el encargoo de quien nos ha llamado y elegido” (D.A. n 29).
  • Para lograrlo conviene recurrir al “método inductivo“, denominado popularmente: “Ver. Juzgar. Actuar”.
  • Este método implica:
*Percibir a Dios presente en la historia y en la vida de cada
persona.
*Iluminar esa misma realidad con la Palabra de Dios.
*Fortalecer nuestra decisión con la oración y la recepción de la
Eucaristía.
*Para lograr una transformación personal y social implantando
los valores del Reino en nuestra sociedad.
Esta metodología debe adaptarse a la cultura y a los condicionamientos de nuestra sociedad en continuos cambios.
Debemos tener presente en nuestro compromiso evangelizador que en la época actual:
* se privilegia más lo afectivo que lo racionaL,
* lo concreto más que lo abstracto,
* lo personal más que lo general.


3.- Superando la actitud moralizadora 
 
El centro de una auténtica evangelización no está en mensajes moralizantes que insisten, sobre todo, en normas de conducta.
La moral es importante pero, si no está orientada por los valores del Evangelio se puede convertir en una “moral de esclavos”.
 
Las personas en las que predomina esa mentalidad se guían, por los estímulos del “premio o castigo” o por miedo a las sanciones y a las críticas y no por criterios de una conciencia bien formada.
Cuando la predicación y la catequesis ponen el acento en la moral, generalmente se la percibe como deberes o cargas negativas.
Jesús es muy libre ente la Ley Mosáica que regía la vida religiosa y social de su pueblo. Muchas veces la quebranta abiertamente, sobre todo cuando ve que esa misma Ley no está a favor de las personas.
La Ley del descanso sabático era muy estricta y se la cumplía fielmente en el pueblo de Israel. Sin embargo, vemos que Jesús realiza algunos actos que violaban esa misma Ley: cura a los enfermos y paralíticos en sábado, cosa que estaba prohibida. Después de curar milagrosamente a un paralítico le dice “Toma tu camilla y vete a tu casa.”: una grave violación de la Ley.
Ante las críticas de los fariseos, Jesús la justifica con un principio que rige su conducta y que tendría que regir también nuestros comportamientos: “No es el hombre ( la persona) para la Ley, sino la Ley para la persona” (Jn.8, 1-12)
La libertad de Jesús frente a Ley la podemos ver también en el caso de la mujer sorprendida en adulterio. Jesús no duda de que los fariseos que acusaban a la mujer tenían evidencia del adulterio. También sabe que la Ley Mosáica exigía que la adúltera fuera apedreada. Sin embargo, se vuelve hacia la mujer que está postrada en el suelo y le dice : ”Yo no te condeno. Vete en paz”.
No obstante, está muy presente en nuestro ambiente religioso una predicación de tipo moralizante, basada en las exigencias de los Mandamientos, del Derecho Canónigo, del Catecismo Universal y de las estrictas normas litúrgicas.


4.- La obsesión por lo dogmático

Predomina en la evangelización muchas veces de la idea de que la adhesión a Jesús tiene que partir de los contenidos dogmáticos de nuestra fe.
La Iglesia es “Madre y Maestra” pero predomina lo de “Maestra” sobre las actitudes maternales. La cabeza se impone al corazón y se insiste más en el conocimiento que en una adhesión personal afectiva.
Hay que reconocer, nos dice Aparecida, que no se empieza a ser cristiano por una decisión ética, o por un gran ideal personal, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona que se llama Jesucristo (D.A. n 12).
Cristo es el centro de nuestra fe y debe ser el centro de la nueva evangelización.
El cocimiento de Cristo debe ser, ante todo experimental. Tiene que nacer más del corazón que de la inteligencia. 
 
El camino para acercarse a Jesús no es la doctrina, ni la aceptación de algunos principios o dogmas. Es admiración y profunda amistad y adhesión a la Persona de Cristo.
 
Las primeras comunidades cristianas así lo entendieron y muchos llegaron a dar su vida por ese gran Ideal antes cuando aún no se había clarificado en muchos puntos la doctrina.
Sin embargo vemos que actualmente lo que más preocupa a las autoridades de la Iglesia es la doctrina, la fidelidad a las normas. 
 
Esa preocupación nace de una idea muy presente, no solamente en la Curia Vaticana y en las Nunciaturas sino también en otros muchos Obispos.
Creen que la decadencia actual de la Iglesia se debe al debilitamiento doctrinal sin advertir que la causa principal está en una falta de adecuación de la acción pastoral a unos cambios muy profundos y muy rápidos que se dan en el mundo actual y a los cuales la Iglesia no ha sabido adaptarse.
Esa preocupación por lo doctrinal y por las normas establecidas lo vemos en las numerosas advertencias y condenas de numerosos teólogos católicos . Da la impresión de que el báculo, símbolo del pastoreo, se ha convertido en el “bastón del mando”.
Los temas sobre los cuales se ejerce el control de la autoridad eclesial están relacionados sobre todo con la sexualidad: matrimonios entre personas del mismo sexo, homosexualidad, lesbianismo, control de natalidad, madres de alquiler, abortos, divorcios ,prohibición de recibir la comunión para los divorciados, etc. Son temas sobre los cuales es necesario formar la conciencia pero no deben ser lo predominante en nuestra labor pastoral.

La tortícolis episcopal 
 
El Cardenal Tarancón, excelente arzobispo de Madrid, que tanto colaboró para el tránsito de la España franquista a la democracia actual, tenía un gran sentido de humor y solía decir: “Muchos Obispos españoles tienen un problema físico que les limita en su acción pastoral : de tanto mirar a Roma padecen de tortícolis lo que les impide orientar su pastoral hacia los problemas reales”
Recuerdo que el Cardenal Eduardo Pironio llegó a Cochabamba años atrás. Era el Cardenal responsable del los movimientos laicales.
Terminados los distintos actos se fue por sus propios medios al aeropuerto. Yo tenía que viajar y cuando entré en la sala del aeropuerto me llevé una grata sorpresa: en la fila , esperando ser atendido entre el numeroso público y vestido muy sencillamente como un normal caballero, me pareció reconocer al Cardenal Pironio. Me acerqué a él y le dije: 
 
¿“Ud. no es el Cardenal Pironio…?”. Me tendió la mano para saludarme mientras, con una franca sonrisa en sus labios, me decía:
Bueno…,Eduardo Pironio”…
Entonces me animé a decirle: “Me admira y me gusta verle así, humildemente, mezclado entre la gente, sin buscar honores o privilegios.”
Él me respondió: “La púrpura cardenalicia no compagina muy bien con los valores del evangelio”…..
Hace unos meses se hs introducido en Roma su causa de beatificación.


5.- En diálogo con el mundo de mano con el laicado

Dios ama al mundo y ama al mundo post-moderno en el nos toca vivir.
Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo Ünico para que todo el que crea en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no mandó a su Hijo a este mundo para condenar al mundo sino para salvarlo” (Jn. 3,16).
El ámbito propio de la actividad evangelizadora es el mismo mundo vasto y complejo de la cultura, de la política, de la economía, de las ciencias, de las artes, de la vida nacional e internacional, de los medios de comunicación, de la familia, de la educación, del trabajo de la salud (D.A.).
Los laicos están incorporados a Cristo por el Bautismo y forman el pueblo de Dios. Participan de la funciones de Cristo Sacerdote, Profeta y Rey y realizan, según su condición, la misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo.
Según la hermosa definición que encontramos en el Doc. de Aparecida, ellos y ellas son:
Hombres y mujeres de la Iglesia en el corazón del mundo y hombres y mujeres del mundo en el corazón de la Iglesia. (D.A n. 209)
El Concilio Vat.II fue muy explícito al insistir en que en la Iglesia no hay (no debe haber) ningún tipo de desigualdad y lo expresa así:
Por lo tanto, el pueblo de Dios por Él elegido, es uno: un solo Señor, una fe, un bautismo. Es común la dignidad de los miembros: común la gracia de la filiación¸ común la llamada a la perfección. Una sola salvación, única la esperanza e indivisa la caridad. No hay, por consiguiente, en la Iglesia ninguna desigualdad”. (L.G. n.32)

Este ideal de comunión fraterna se basa en que la dignidad principal del cristiano que le confiere el Sacramento del Bautismo. Es este Sacramento es el que otorga a todos los cristianos la máxima dignidad de ser hijos de Dios.
Sin embargo, debemos reconocer con humildad y con total franqueza que todavía en la Iglesia existe una mentalidad y unas prácticas negativas de autoritarismo y de verticalismo en muchos de nuestros Obispos y Sacerdotes.
El ámbito propio de la actividad evangelizadora es el mundo y los laicos/as están llamados a participar en la acción pastoral de la Iglesia con pleno derecho.
Hay que abrirles espacios de participación y confiarles ministerios y responsabilidades. El verdadero sentido de la evangelización no está en que unos enseñan y otros aprenden, en que unos transmiten el Mensaje salvador y otros lo reciben….. En realidad, todos somos, de algún modo, evangelizadores y evangelizados.
La Nueva Evangelización no podrá tener gran impacto sin la colaboración eficaz de laicos y laicas. Todos somos misioneros y son ellos quienes deberían asumir la parte más activa y creativa en la elaboración y en la ejecución de este gran desafío pastoral.


ESQUEMA

1.- Hijos de su época
2.- Entre la modernidad y la post-modernidad
3.-“Light”, una palabra inglesa que pretende definir a nuestra juventud
4.- El cuerpo es la persona
5.- La política como sinónimo de corrupción
6.- Las relaciones virtuales han desplazado a las presenciales
7.- Su mundo afectivo-sexual
8.- Son frecuentes sus críticas a la Iglesia.
9.- Cuestionando nuestras propias actitudes

Para lograr conocer con cierta objetividad a una persona o a un grupo social determinado hay que partir de la conciencia que esas personas tienen de sí mismas, de su propia identidad, de su auto-imagen, teniendo siempre presente una antropología integral que asuma todas las dimensiones, tanto personales como sociales.

Las ideas que desarrollamos en el presente artículo tienen como finalidad el incitar a una confrontación o diálogo sobre lo que los/as jóvenes piensan de sí mismos, partiendo para ello de los 8 desafíos que proponemos.

1.- Hijos de su época

Podemos constatar, en primer lugar, que están presentes en nuestros jóvenes gran parte de los graves problemas ético-morales que más afectan a nuestra sociedad: individualismo, consumismo, hedonismo, ragilidad afectiva, sexualidad descontrolada, baja autoestima, inconstancia, pensamiento débil, convicciones frágiles, falta de perseverancia en sus mejores proyectos…etc.
La globalización en la que vivimos logra que aumente la exclusión y la desigualdad. El desempleo golpea a la juventud y la pobreza se ensaña con la periferia. Sin embargo, no debemos reducir la globalización a lo económico ya que está muy presente también en la cultura, en la política, en la tecnología… etc.

Sigue en aumento la fragmentación de la sociedad y los medios comunicación social, sobre todo el internet y la TV, nos trasmiten una imagen del mundo, un estilo de vida y unos valores que influyen, cada vez con más fuerza en los comportamientos de la juventud.

La globalización divide en la misma medida que une. Promueve uniformidad con efectos totalmente desiguales: algunos entran de lleno en lo “global” y otros muchos quedan anclados en lo “local” como expresión de marginación en el mundo moderno. 

“En adelante nada será igual: costumbres y tradiciones, lenguaje y religión, valores y comportamientos, en una palabra, la cultura se verá contrastada con otras formas de vida como expresiones de otras culturas que reclaman espacios o ámbitos de manifestación” (“El Diálogo de la vida cotidiana”. Teresa Losada. C.y S. N. 179)

2.- Entre el modernismo y post-modernismo

Nuestros jóvenes viven la modernidad y la post-modernidad al mismo tiempo.
La modernidad es la irrupción en nuestras culturas de los valores de la ilustración. En realidad, la modernidad significó una ruptura total con la cultura medieval. El Renacimiento y el Protestantismos fueron algunos de sus precursores. Pero cuando hablamos de post-modernidad nos estamos refiriendo a ciertos valores nuevos muy relacionados con los grandes avances tecnológicos y con las formas de comportamiento que nos transmiten los medios de comunicación.
Para la juventud actual el valor fundamental está en la plena libertad personal y en la propia auto-realización. Todo se lo juzga y aprecia desde la perspectiva del “yo”.
El modernismo y el post-modernismo, los jóvenes los viven desde sus propias experiencias personales.

3.- “Light”, una palabra inglesa que pretende definir a nuestra juventud

Algunos analistas pretenden definir a nuestra juventud con la palabra inglesa “light” y quieren explicar su sentido con la expresión “café descafeinado”: por un lado se quiere tomar un buen café pero, a la vez, se exige que sea suave, ligero, débil… es decir, sin las características propias del café. Nuestra juventud no quiere nada relacionado con ideas fundamentales, difíciles de digerir, y nada de compromisos decisivos en los que no sea posible el inmediato retorno. Se trata, sobre todo, de pasarlo bien, de lograr las máximas satisfacciones personales: el placer, la fama, los pequeños éxitos….
Se han ido diluyendo los límites entre el bien y el mal, entre lo positivo y lo negativo…. Los referentes más importantes ya no serán la familia,los padres, los héroes nacionales o los santos…. sino los artistas, los cantantes, los deportistas, los conjuntos musicales…

4.- El cuerpo es la persona

Hay que cuidar el cuerpo y, sobre todo, hay que exhibirlo. La apariencia vale más que la realidad. El cuerpo se ha convertido en la persona y hay que mimarlo. La exterioridad se ha impuesto sobre la interioridad. Lo que vale es lo que se ve, ya que “mi cuerpo soy YO.”

Hay una profunda alergia ante el dolor. Esto impulsa a la búsqueda del alivio inmediato que pueden ser los psicofármacos o las drogas.
La felicidad aparece vinculada al placer de un consumismo muy sofisticado.
Las canciones y las telenovelas tienen gran capacidad para transportar a los jóvenes a un mundo de ensueños en el que se vive feliz!!!

5-. La política como sinónimo de corrupción

Lo político para muchos jóvenes es sinónimo de corrupción. Esto aparece muy presente en el movimiento denominado de los “Indignados”. Rechazan la política y a los partidos en cuanto búsqueda del poder. Entienden a la política como servicio al pueblo para que viva mejor. Piensan que la mejor organización es la que surge de abajo para no caer en el clientelismo. Los políticos son la clase social peor valorada por ellos.

Esta opción muy crítica frente a todo lo político les lleva a actitudes de indiferentismo y de prescindencia en su compromiso social. El futuro lo ven como muy incierto y se satisfacen con una cultura totalmente despolitizada, centrada, sobre todo, en la plena auto-realización personal.
6-. Las relaciones virtuales desplazan a las presenciales
La distancia ya no es obstáculo para conectarse con otras personas. La proximidad virtual se la puede interrumpir en cualquier momento. Sin embargo, debemos tener presente que estar conectado no quiere decir estar relacionado. Con frecuencia puede ser una dificultad para crear verdaderos vínculos humanos y afectivos.

La mayoría de los jóvenes acceden al manejo constante de los medios modernos de comunicación sin espíritu crítico. Se piensa que el 75% usan el internet como mero entretenimiento y solo un25% para enriquecerse en sus conocimientos. Sin espíritu crítico es muy fácil ser víctima de la manipulación.

El internet y el teléfono celular van robando la identidad de nuestros jóvenes. La pérdida de memoria en relación a acontecimientos familiares importantes es un hecho. La responsabilidad parece recaer sobre el aparato!!! Nunca ha habido tanta información y tanta comunicación y, a la vez, tanta ignorancia y tanta distancia.

Las relaciones humanas demandan ahora menos tiempo y menos esfuerzos, pero, el otro, es “menos sujeto y más objeto”…. Yo puedo eliminarlo muy fácilmente si creo que invade mi privacidad.

Estar conectado no quiere decir estar relacionado. El internet nos conecta pero eso no quiere decir que nos abra a una relación más afectiva y profunda.
7-.Su mundo afectivo-sexual

Es evidente que la juventud actual va a tener que enfrentarse con graves y difíciles desafíos en este campo de lo erótico-afectivo ya que, sobre todo los mensajes continuos de los medios de comunicación, les han de orientar por caminos equivocados.

Hoy asistimos a una verdadera adoración del sexo: los M.C.S. prometen auténticos “paraísos terrenales” que, en la mayoría de los casos, se convierten en verdaderos infiernos: embarazos no deseados, abortos, sida, violaciones, drogas, enfermedades venéreas, desengaños sentimentales, etc. Esta capacidad de crear dolorosas frustraciones en el área de lo erótico-afectivo va en aumento.
Las relaciones sexuales sin un verdadero amor se traducen en búsqueda del simple placer. Bajo ningún aspecto se puede denominar a ese acto como amor verdadero. Muchas veces es instrumentalización del otro/a para la satisfacción sexual, creando siempre un gran vacío existencial.
Una de las características de la madurez psicológica es la capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona, de salir del egoísmo adolescente y de tomar conciencia del daño irreparable que se le puede hacer, dentro de la relación de pareja, a la otra persona.

8-. Sus frecuentes críticas a la Iglesia

Las críticas de los jóvenes a la Iglesia son frecuentes. No será raro escuchar frases como esta: “Cristo sí, Iglesia no”. Se da en ellos un creciente entusiasmo por el mensaje y la figura del Jesús de los Evangelios, a la vez que una creciente decepción de la Iglesia como institución.

Consideran que las celebraciones litúrgicas y las misas dominicales son aburridas y que los fieles cristianos que acuden regularmente no forman una verdadera comunidad, sino una colectividad que se junta para cumplir con una obligación en la que predomina la mentalidad legalista y la pasividad. Ven a los sacerdotes como muy distantes del pueblo y juzgan como muy largos y poco inspiradores sus sermones. Las Parroquias las ven como oficinas para el expendio de sacramentos….

La cultura de lo pragmático dificulta la incorporación de los jóvenes a la vida de la fe y a la práctica de la oración personal. Se valora lo que es rentable y lo que sirve para solucionar los problemas de la vida material. Lo espiritual y la fe se consideran propios del ámbito privado. Vemos muchos rosarios y medallas colgadas al pecho, cruces e imágenes, pero en la mayoría de los casos son expresión de una religión con un sentido mágico e individualista…

9.- Nuestra actitud…

No pocas veces nosotros, los adultos, formados en un ambiente y en unos contextos muy diferentes, criticamos a los jóvenes, sin darnos cuenta que ellos tienen que afrontar obstáculos más difíciles y provocadores, comparados con los que nosotros tuvimos.

Para la juventud actual no es nada fácil enfrentar la vida, sobre todo, en la dimensión ética, afectiva y religiosa. Se encuentran bombardeados por constantes estímulos que les inducen a alejarse de su verdadera autoformación. Estímulos que les incitan al consumismo, al relativismo moral, al hedonismo y a la permisividad total en el área de lo erótico-sexual.

(Basado en algunas ideas del art.:”Globalización. Juventud y Cultura”. José A. Idiáquez. ENFOQUE. Junio 2012)

NOTA: Las ideas y los juicios expresados en el presente artículo pretenden abrir un diálogo y una confrontación con lo que los jóvenes opinan sobre sí mismos como personas y como grupo social. Se trata de analizar con ellos hasta qué punto están presentes estas ideas y estas actitudes en nuestros jóvenes para, después, en un segundo momento, considerar qué sería lo más conveniente hacer para enfrentar tan graves desafíos.


El amor verdadero siempre es incondicional  y lo es, sobre todo, cuando nos referimos al  amor de Dios. Cuando decimos que el amor de Dios es incondicional queremos expresar algo muy importante para todos nosotros: tener  la seguridad de que Dios  nos ama  sin ningún tipo de limitaciones, en una  forma de total  gratuidad,  sin que nuestras  debilidades y pecados condicionen o logren disminuir ese amor profundo, total  y generoso. 

   Dios nos ama más allá del  bien y del mal. Ama a todas  las personas sin ninguna restricción. Los pecados personales no logran  que la  plenitud de ese amor disminuya en lo más mínimo.  

    El verdadero amor no se basa en dádivas, regalos,  besos… ni siquiera  en  razón de un buen comportamiento. El amor auténtico supera olvidos traiciones, mentiras  infidelidades y aún adulterios…

     Me contaban que en una familia ejemplar, la hija, una niña de poco más de dos años, se acercó a su mamá con un caramelo en sus manos y, en un gesto  lleno de cariño y de ingenuidad, le dijo:  “Mamá, te regalo este caramelo para que siempre me quieras mucho”  y  la mamá  le  respondió:  “Mira, hijita querida,  yo te agradezco tu  regalo pero quiero decirte algo muy importante  que nunca debes olvidar:  aunque no me regales nada, yo siempre te seguiré queriendo”.

   Muchas personas piensan:  Dios  me  quiere  porque me porto bien, porque voy a Misa, porque rezo… porque me  porto bien con Dios,  Dios se porta muy bien conmigo. Es un grave error  pensar que la causa del bien está en  nosotros, no en Dios.

     Cuando pensamos que con nuestra buena conducta ganamos el corazón de Dios  nos equivocamos totalmente. El amor que Dios nos tiene es un amor incondicional.  Dios ama  a cada  persona  tal cual es, incluidos sus  defectos, sus pecados  y todas sus  humanas limitaciones. Por nuestros sacrificios  y méritos no logramos que  ese  amor aumente   porque ya se nos  da en plenitud.   En el amor divino no hay posibilidad de aumento o disminución y todos nos encontramos dentro de ese inmenso amor Trinitario,  universal e incondicional ya que la única razón para poseerlo es  la de ser personas humanas, sin mérito alguno de nuestra parte. 

     Esto nos lleva  descubrir una  gran verdad: Dios me ama a mí  más de lo que yo mismo me amo. Dios quiere mi propio bien más que yo lo quiero.

No somos nosotros quienes ganamos el corazón de Dios, ni somos nosotros quienes  ganamos  con nuestra ejemplar conducta  el premio de la vida eterna, sino que  todo ello  es puro regalo de Dios. Ya lo decía  muy bien el poeta “ No me tienes que dar porque te quiera, el cielo que me tienes prometido…  y aunque no hubiera cielo yo te amara….y  aunque lo que espero no esperara,  lo mismo que te quiero te quisiera”.     Dios me ama sin condicionamientos  y nos  ama  a cada  uno  de nosotros por el sólo hecho de ser personas, no por nuestra  conducta  o por nuestros méritos.

   Santa  Teresita  se encontraba gravemente  enferma y una de  las religiosas le recordaba  todos los méritos , penitencias y sacrificios  que  había  hecho en su corta vida,  pero ella  le respondió: “ No, yo quiero presentarme delante de Dios “con las manos  vacías”.

   Es un error teológico poner más  confianza  en nuestra propia conducta   que  en el amor de Dios.

   El pecado  no logra  alejar  a Dios  de nosotros  aunque  puede alejarnos a nosotros de Dios.  Dios nos acepta y nos  quiere en nuestra  condición de “pobres pecadores”.
      Siempre  tendemos a pensar que es nuestra  buena conducta  la que logra que Dios nos quiera. Creemos que  si nos portamos bien,  Dios va a ser  más generoso con nosotros….y no es así.  Dios nos ama antes que nos portemos  bien y aunque  nos portemos  mal. Nuestra mala conducta  no logra que  disminuya  el amor que Dios nos tiene.

     Es muy posible que estas afirmaciones extrañen a muchas personas de muy buena voluntad  pues siempre hemos  escuchado en la catequesis y en las predicaciones que  Dios nos ama y nos bendice si nos portamos  bien y que la razón de ser  queridos por Dios está en nuestro buen comportamiento.  También hemos escuchado con frecuencia  que Dios quiere a los buenos  y castiga a los malos  tanto en este mundo  como en el  otro.

    Es un error  teológico y psicológico el dividir  a la humanidad en buenos y malos, en justos y pecadores…. En realidad, todos somos pecadores. Llama la atención que todos los grandes  santos siempre se han  juzgado a sí mismos  como “grandes pecadores”.

    En cierta  ocasión yo estaba exponiendo algunas de esta ideas a un grupo de jóvenes y uno de ellos, extrañado  por algunas de  estas afirmaciones  me objetó: “ Si eso que dice usted es verdad, entonces  es igual ser bueno que malo, ser cristiano practicante  o ser un descreído”.

    Yo le  respondí tratando de aclarar su lógica reacción: “Muy bien. Gracias por tu cuestionamiento que nos ayuda a aclarar estos conceptos.   Si una madre de familia   ama profundamente  a su hijo y, a pesar de su mal comportamiento ,  nunca le  castiga  ¿ esa bondad de su madre le da derecho a ese joven a  seguir  portándose  mal….?  Amor con amor se paga. La bondad  de la otra parte nunca justifica nuestra propia  maldad.

La amistad de Jesús con los pecadores/as
     Toda la vida de Jesús fue  expresión de ese amor incondicional que Dios nos tiene,  a pesar de  nuestros pecados:  Jesús se acerca  a todas las personas  pero,  sobre todo,  a aquellas que estaban más alejadas Dios.  Es  muy amigo de los publicanos  y pecadores, se sienta con ellos a la mesa  y elige  uno de ellos para ser su discípulo;  defiende a la mujer adúltera;  deja de que le bese sus pies una prostituta;  dialoga confidencialmente con la samaritana que llevaba una vida escandalosa;  se hospeda en la casa de Zaqueo, un publicano explotador;  al  ladrón  que muere a su lado le  ofrece  el Paraíso; al  hijo pródigo que ha  derrochado  sus  bienes en una vida licenciosa  el Padre-Dios le recibe sin  ningún  reproche y hace una gran fiesta; Jesús  repite una y otra vez  que  Él no ha venido a  llamar a los justos  sino  a los pecadores… Es evidente que  ama  a las personas sin mirar su conducta  por mala que ella  sea…

    Contrariamente , muchos  cristianos  con buena voluntad  ponen en el buen comportamiento de las personas la causa de su salvación…..Dicen que Dios quiere a los que se portan bien,  que está a lado de los buenos y que  a ellos, sobre todo,  los bendice…   Afirman  que Dios siempre castiga a los malos y premia a los buenos…

    ¿Es cierto todo eso…?  Nos parece que humanamente  esto es  lo lógico, sin embargo, la causa de nuestra salvación no está en nosotros  sino en Dios. Uno de nuestros  los mayores errores  es valorar más nuestra propia conducta  más que  el amor incondicional de Dios. Tenemos, por desgracia,  más fe en nuestras buenas obras que en la  gracia  que Dios nos regala-

    Jesús está con los pobres, con los humildes, con los de abajo… no
porque  ellos sean  mejores que los demás, sino porque son los más necesitados. La lógica de Jesús es la lógica del amor. Ama más a quienes más  necesitan de ese amor. Igual que  hace una madre con sus hijos: los ama a todos, pero está  más cerca del enfermo, de débil, del deprimido, del que más la necesita.

     Jesús vino a mostrarnos  que Dios es un padre-maternal, misericordioso y compasivo que  hace salir el sol sobre justos y pecadores”, que quiere a todos, pero sobre todo a los más pequeños y débiles, a los  publicanos  y a los  pecadores y  pecadoras…. 

   Esto  significa  que, ante todo  y sobre todo, tenemos que  creer en  ese  Dios  de amor incondicional. No es lo esencial  tener fe  en la  existencia de Dios.  Lo realmente importante es creer en el Dios que  Jesús nos vino a revelar: un Dios de amor incondicional  hacia nosotros y hacia toda la humanidad.

La exigencia del amor fraterno
        Sin embargo, la Palabra de Dios  nos dice que  “la fe sin obras está muerta:  “Si la fe no se demuestra por la manera de actuar, está totalmente muerta”. (Sant. 2,17)
      Hay una  exigencia clara e ineludible en el Mensaje  bíblico:  Debemos  amar y perdonar a  todos  nuestros hermanos  generosamente, lo mismo que Dios nos ama y nos perdona  a nosotros.

      “Ámense los unos a los otros como yo les he amado” (Jn 13,34).“Si ustedes perdonan las ofensas , también el Padre  celestial les perdonará  a ustedes” . En cambio, “si no perdonan las ofensas  a los demás  tampoco  el Padre les perdonará  a ustedes” ((Lc  6, 14)   “Amen a sus enemigos…  entonces la recompensa será grande y serán  hijos del Altísimo  que  es bueno con  los ingratos  y pecadores”. Mt. 5, 44)  “Sean compasivos  como es compasivo Dios con ustedes”.” No condenen y no serán condenados; pero perdonen  y serán perdonados…con la medida que ustedes  midan, serán medidos” ( Lc. 6 35-36). “Tuve hambre y me dieron de comer” (Mt . 25,35)

    En la parábola del ”Hijo Pródigo” , el padre,  simboliza a Dios. Nosotros estamos representados  en sus dos hijos: el uno, el más  joven es rebelde y derrocha  toda  su fortuna  en una vida licenciosa.  El mayor es resentido, envidioso y legalista….El  padre perdona a ambos, pero pide y exige  la reconciliación entre los dos hermanos. El mayor debe entrar a  banquete y abrazarse con su hermano. Esta es la exigencia  clara e ineludible también para todos nosotros. Nos lo dice  S. Pablo  en forma muy sintética: “La fe se hace eficaz por el amor” (Galatas 5,6)

Los psicólogos y pedagogos insisten, actualmente, en el desarrollo de la “inteligencia emocional” como factor indispensable para lograr una personalidad equilibrada y positiva, preparada para triunfar en la vida.

¿Qué se entiende por “inteligencia emocional”…? ¿Qué es la emoción…?

Cuando hablamos de lo emocional nos estamos refiriendo a los sentimientos y a toda esa complejidad que constituyen nuestros estados psicológicos: confianza, optimismo, autoestima, alegría , amor, simpatía, orgullo, temor, tristeza, depresión, ansiedad, envidia, culpabilidad…etc.

La psicología moderna ha profundizado y diversificado el concepto de “inteligencia” que, lamentablemente, ha sido considerado, por desgracia, en forma muy estática y despersonalizada.

Tradicionalmente, en la mayoría de los centros educativos de Bolivia se mide a la inteligencia por el “cociente intelectual”. Sin embargo, actualmente, a ese medidor es considerado como reductivo, parcial y totalmente insuficiente.

Inspirados en él, muchos educadores llegaban a dictaminar, con absoluta seguridad, que “quien no es buen alumno en matemáticas, no es inteligente” o que “los alumnos que no aprueban el examen de aritmética en primaria, no triunfarán en sus estudios ….etc.

La rica complejidad del ser humano con sus enormes posibilidades queda reducida, según esa empobrecedora concepción a un regalo de la naturaleza. Es un juzgar a la inteligencia en forma mecanicista y perjudicial, totalmente alejada de la psicología humana y de la auténtica pedagogía.

El nuevo concepto educativo no subestima la inteligencia lógico-matemática pero no aísla el “cociente intelectual” de las emociones y los sentimientos. Más bien trata de poner a esta es una visión muy racional al servicio de lo emocional.

El “test del cociente intelectual”, así como la mayoría de los sistemas de calificación escolar, caen en un negativo reduccionismo educativo al limitar la formación al área de lo cognoscitivo.

De este modo, la “educación” queda reducida a una mera “instrucción”.

Son muchos los análisis que se han realizado para ver cuáles son los alumnos que triunfan en la vida. Últimamente se ha comentado mucho a nivel mundial por qué un mal alumno como era Steve Jobs, el genio del Aples, ha podido crear más de 300 nuevas patentes para el desarrollo de la tecnología moderna.

“El genio no nace, sino que se hace” dice un refrán popular. Esto es lo que viene a corroborar la moderna psicología. El secreto está en la capacidad de motivarse, en la capacidad de pensar, de autoestima, en la auto disciplina, en la confianza y el dominio de sí mismo. Hay que desarrollar la conciencia del propio poder y creer en uno mismo. Este es el secreto de éxito.

Toda verdadera educación, tanto familiar como académica, debe dar al educando confianza de poder y confianza en sí mismo. Los textos y los profesores deben ser estímulos y colaboradores eficaces pero el sujeto y protagonista del propio desarrollo personal y social es el educando.

La inteligencia emocional y la inteligencia cognoscitiva deben avanzar unidas en todo el proceso educativo. Es, por lo tanto, de absoluta necesidad ampliar el concepto que tenemos de inteligencia para que la educación asuma y desarrolle a la persona del alumno en forma holística e integral.

La meta del ser humano está en desarrollar plenamente todas sus potencialidades. Es decir, está en llegar a ser “él mismo” en todas las dimensiones de su existencia.

Para ello hay que desarrollar una mayor confianza en uno mismo y una auténtica autoestima. Esta es la gran meta que tiene ante la sociedad, ante a su propia conciencia y ante Dios. Lo que profundamente nosotros queremos es lo que Dios quiere de nosotros y para nosotros.

Muchos ven una contradicción en ello y piensan que la autorrealización es contraria al camino cristiano de negación de sí mismo. Sin embargo, no existe tal contradicción. Lo que importa es lograr una plena realización personal no centrada ni cerrada dentro de los estrechos marcos del egoísmo.

Debemos lograr la imagen de nuestro “yo verdadero” que es la imagen que Dios ha querido hacer de nosotros. Para ello debemos fomentar en nuestro interior una total confianza en nosotros mismos.
La negación de sí mismo no es lo contrario a la autorrealización personal. Lo que realmente excluye la realización plena de nuestro proyecto ideal de vida es nuestro propio egoísmo: ese dar vueltas y más vueltas sobre nosotros mismos, con un obsesivo “ego” que busca única y exclusivamente el propio éxito y el propio bienestar.
Se trata, por lo tanto, de dar pasos decisivos para dominar ese “ego obsesivo” y dar paso al auténtico amor a nosotros mismos. Es decir, a la autoestima.

Nos lo dice el propio Jesús: El ideal de perfección está en “amar a Dios sobre todas las cosas Y AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO”:(Mc.12,29) Quiere decir que el amor a nosotros mismos es totalmente legítimo y positivo siempre que esté abierto al amor y a la solidaridad con los demás.
Por lo tanto, está claro que nuestro principal enemigo es el “yo egoísta” que excluye en todo al hermano y que no piensa más que en uno mismo, haciendo de los demás peldaños para el propio y exclusivo éxito.

Si confiamos en Dios, se acrecienta también la confianza en nosotros. Sentimos que tenemos en Él un fundamento firme. Esto nos otorga confianza a pesar de todos nuestros problemas y fracasos.
Quiere decir que el camino hacia la plena realización mía me exige distanciarme del “yo egoísta”. Debo decir continuamente “no” al ego. Tengo que distanciarme de todo lo que él me exige y liberarme de su predominio y de sus constantes exigencias ególatras.

Cuando logramos que nuestra vida se abra a los demás en una auténtica actitud de servicio, fluye en nosotros la alegría del vivir: nos sentimos útiles para todos los que nos rodean.
Muchas veces nos encerramos en los estrechos límites de “nuestro yo” y no llegamos a descubrir la fuerza y las grandes posibilidades de solidaridad que hay en nosotros. Muchos tienen miedo a salir de su propio caparazón y perder el control de sus proyectos personales y de sus compromisos. Puede ser a veces justificada esa actitud.

En realidad, nos encontramos siempre frente a dos polos: la entrega total hacia los demás y el deseo de centrarnos sobre nosotros mismos; entre la apertura plena hacia los otros y los límites que yo impongo para preocuparme de lo mío. El ideal es sentirse plenamente realizado en el servicio y en la solidaridad con todos nuestros hermanos/as, especialmente con los más necesitados de nuestro afecto y nuestra ayuda. Ello se convertirá en el mejor regalo para nosotros mismos y en fuente de felicidad personal.

En el Sermón de la Montaña, según Lucas, dice Jesús: “A ustedes que me escuchan yo les digo: Amen a sus enemigos y traten bien a los que les odian; bendigan a los que los maldicen, recen por los que los injurian. Traten a los demás como quieren que ellos les traten a ustedes. Si aman sólo a los que les aman ¿qué mérito tienen?... También los pecadores aman a sus amigos. Si hacen el bien a los que les hacen el bien ¿qué mérito tienen?… También los pecadores lo hacen. Si prestan algo a quienes se lo pueden restituir ¿qué mérito tienen?.... También los pecadores prestan para cobrar otro tanto. Por el contrario, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio. Así será grande su recompensa y serán hijos del Altísimo, que es generoso con ingratos y malvados” (Lucas 6, 31-35)

Si hacemos el bien a los demás por cálculo egoísta no sentiremos satisfacción ni alegría. Pero si somos generosos sin esperar recompensa entonces fluye la vida y ella es nuestra recompensa en ésta y en otra vida. En la medida en que nos abrimos a los demás, nos vamos liberando de nuestro egocentrismo.

Aunque son muy pocos en el mundo los que se declaran ateos, llama la atención, sin embargo, la variedad de conceptos y de imágenes que los creyentes tienen acerca de Dios y de su relación con nosotros. No solo son variadas esas respuestas sino que, no pocas veces, aparecen como contradictorias.

Exponemos a continuación, en una apretada síntesis, esa variedad de imágenes que los que se dicen creyentes tienen acerca de Dios.

1.- Imagen de un Dios Todopoderoso. Para muchas personas Dios es el dueño y señor del universo. Imaginan a Dios como una divinidad lejana, misteriosa y la relación con Él es de fría sumisión y reverencia.

2.- El Dios Justo-Juez: Para otros, Dios es un ser que lo controla todo y lleva en cuenta nuestros pecados, que castiga todo lo malo y premia todo lo bueno. Es un Dios severo, expresión de una justicia implacable.. Esta imagen de Dios está muy presente aún dentro de quienes se definen como católicos practicantes. El famoso entrenador del Real Madrid, Maurinho, hombre muy franco, cuando los periodistas le preguntaron por sus temores ante un partido difícil, él les contestó: “Yo solo le temo a Dios”. Son muchas las personas que han desarrollado una relación de temor ante Dios, convencidos de que esa es la actitud correcta y el principal factor para que "la gente se porte bien".

3.- El Dios Mágico. Para estas personas es Dios quien puede y debe solucionar nuestros problemas. A Él acceden muchos cristianos buscando socorro y soluciones para todos los grandes problemas de la vida. Es el Dios de los favores, el Dios de los milagros. Para lograrlo piensan que primero hay que “comprar su voluntad” a través de sacrificios y de oraciones milagrosas que son como sortilegios. Es el Dios generoso y compasivo al que hay que saber conquistar para que nos escuche y nos ayude..

4.- El Dios como apoyo personal. Las personas comprendidas en este sector tiene una relación con Dios más interiorizada que las del anterior grupo. Es el Dios que nos ofrece consuelo ante los problemas más graves de la vida. Ante Él exponen sus penas y encuentran gran alivio. Son personas que desarrollan una gran confianza en ese Dios que les sirve de “paño de lágrimas”.

5.- El Dios solitario. Es el Dios de los que afirman con cierta actitud arrogante: “Yo creo en Dios pero no creo ni en la Iglesia, ni en los curas”. Es la imagen de un Dios cerrado sobre sí mismo. Desligan a Dios de toda institucionalidad. Es un Dios solitario y aislado frente a la complejidad de los desafíos que la gente tiene que enfrentar en su vida.

6.- El Dios-amigo. Entre la juventud, sobre todo, se ha ido desarrollando la idea muy positiva de un Dios cercano con el que queremos establecer unas relaciones de verdadera amistad. La relación con el Jesús del Evangelio, con el Jesús histórico les lleva a desarrollar el sentido de amistad, de confianza y de cercanía. La enseñanza religiosa en muchos colegios y en ciertas catequesis más actualizadas van promoviendo unas actitudes personales más de acuerdo con todo el mensaje de Jesús.

7.- El Dios-Amor. Es el Dios de la misericordia que nos ama a todos y perdona todos nuestros pecados. Es la firme confianza en la voluntad salvífica de Dios que abarca a todas las personas, a todos los pueblos y a todas las religiones. Es el Dios cuya esencia es amor. El Dios de la gratuidad, que nos ama y perdona sin que merezcamos su amor y su perdón, nos salva por su misericordia.

Cuando el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, en Madrid, se acercó donde se hallaban en distintos grupos de “indignados” pertenecientes al “Movimiento 15-M,” después de pedir autorización al grupo para hacer uso de la palabra, comenzó diciendo:“Yo también estoy indignado. En realidad, todos estamos indignados….”

Por esas sorpresas que a veces nos depara la vida, tuve la suerte de participar, de algún modo, en el “Movimiento 15-M“ por las calles de Madrid el domingo 24 de julio.

Relato brevemente mis impresiones que fueron muchas y muy sorprendentes:

Pude caminar junto a una enorme multitud (la policía calculó en unos 35.000) en un pacífico y lento desplazamiento desde la Estación de Atocha hasta la Puerta del Sol, pasando por la Plaza de la Cibeles.

Por decisión del grupo no había ni alcohol, ni piedras, ni palos…. Nada de amenazas contra nadie, pero eso sí, tratando en todo momento de identificar a los causantes de la crisis ético-financiera que vive nuestro planeta. Una crisis que, según el grupo, “es mundialmente ética y consecuentemente política y económico-financiera.”

Quizás, lo que mejor puede explicarnos este sorpresivo y creciente movimiento es el leer los miles de mensajes que exhibían. En la marcha en la que yo participaba, eran cientos, quizás miles las pancartas de distintas dimensiones y colores, todas ellas redactadas con una clara finalidad didáctica y con gran sentido del humor. El mensaje que intentaban transmitirnos no se basaba en solemnes discursos sino en esa multitud de letreros que avanzaban en forma lenta y pacífica sobre las cabezas de los participantes y que nos querían transmitir. Pude lograr retener en mi memoria algunos de esos mensajes:

“Esto no es crisis: es estafa”. “Pueblo manso, pueblo esclavo”. “Vamos lento porque vamos lejos”. “Más Estado, menos mercado”. “El consumismo nos consume”. “Más pan, menos 'chorizos'” (corrupción)…

Las pancartas nos hablaban de los temas de más actualidad: medio ambiente, crisis ecomómico-financiera, problemas sociales, educativos, internacionales, culturales… Muchos de ellos se referían a la violencia sexual, al machismo, a la corrupción, a la extrema pobreza, a la falta de equidad, a la desocupación, a la fuga de capitales, a los “paraísos fiscales”….

Quizás la exigencia de una democracia real, con una crítica mordaz a los partidos políticos y al fracaso del modelo económico –financiero mundial, terriblemente egoísta e irresponsable, fueran los temas más presentes y más criticados.

Insistían los mensajes en que el ser humano en nuestra sociedad ya no es sujeto y protagonista, que ha dejado de ser el objetivo principal de la política y de la economía. La obsesión actual es el poder y la máxima ganancia económica y nada más…

Cuando la marcha llegó al frente del Banco Central de España se detuvo como por instinto. Hubo un momento de profundo silencio. De pronto alguien lo interrumpió gritando por el megáfono. “La Cueva de Alí Baba” y toda la multitud, como movida por un misterioso resorte de identidad de ideales comenzó a clamar: “Aquí está, aquí está, la Cueva de Alí Babá”…

Algo muy parecido sucedió al pasar ante el edificio de la Cámara de Diputados. Alguien gritó: “Estos no nos representan” y la multitud repitió hasta el cansancio: “No nos representan, no nos representan…”.

A muchos les queda la duda de que este movimiento denominado 15-M vaya a tener éxito. Sin duda que no les faltan razones para desconfiar. Sin embargo, no es esa mi opinión personal. Yo creo que va a tener gran influencia, no solo en España sino, sobre todo, en Europa, ya que expresa en forma pacífica, pero a la vez clara y decidida, lo que la inmensa mayoría de la gente piensa y quiere, más allá de su pertenencia política, religiosa o étnica.

En efecto, la crisis que vivimos no es solo económica-financiera: es, ante todo, una crisis de valores que se expresa de mil formas negativas y deprimentes en toda la sociedad mundial.

Aunque no se ha aclarado todavía el liderazgo en este movimiento tan espontáneo, sin embargo, sí se ha logrado aceptar que sus propuestas lleguen hasta el Parlamento y hasta Bruselas. También se ha logrado consenso mínimo para establecer algunas bases organizativas como, por ejemplo:

- No pactar con los partidos políticos.
- Lograr una reforma profunda del sistema electoral.
- Reclamar una democracia directa y real en toda Europa.
- Propiciar una legislación que castigue la corrupción y que favorezca la trasparencia política.
- Cambiar las leyes electorales aceptando que la opinión pública pueda borrar de las listas electorales a los candidatos que se les conoce como corruptos y explotadores.
- Llevar hasta el Congreso Europeo las propuestas más importantes en cuestión de educación, de ecología, de igualdad económica y de género, de creación de fuentes de trabajo… etc.
- Caminar en pequeños grupos desde distintos países hasta Bruselas para llegar el 17 de septiembre.
- Se decidió también el que la próxima reunión masiva se realizará en Madrid el 15 de octubre.

Ante la multitud de pancartas que contemplaba, me entró la curiosidad de saber si la Iglesia estaba, de algún modo, presente en este gran acontecimiento de enorme gravitación, consciente, sobre todo, que en él se expresa de un modo muy gráfico y didáctico toda la riqueza evangélica que la Iglesia Católica ha desarrollado a través de la llamada “Doctrina Social de la Iglesia”.

Pude constatar, no sin decepción de mi parte, que no había ninguna pancarta que expresara la presencia de algún movimiento social católico. No percibí nada que pudiera indicar su presencia. El movimiento de los “indignados” era y es eminentemente cívico. No obstante, quizás nunca se ha dado en nuestra sociedad un movimiento de carácter cívico tan masivo y que haya expresando con tanta fuerza y claridad, los contenidos de la enseñanza social de la Iglesia y los mensajes de nuestros Obispos.

Sentí en mi interior una profunda frustración y me dije para mí mismo: ¡“Que pena: estás solo, tremendamente solo…!!! ”.

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